Esa es LA pregunta, ¿qué no?
Elegir lo que te definirá ante la sociedad debería ser cosa fácil, sabemos que alguien que podría hacer cualquier cosa nos impresiona más que aquellos que pueden hacerlo todo. Estamos satisfechos con no hacer las cosas porque sabemos que podríamos, y eso es lo que nos importa, porque valoramos el potencial como un fin en vez de como un medio para llegar a algo específico.
Cuando presenciamos un logro, lo despreciamos al creer que nosotros podríamos haberlo hecho también. Todos los problemas se vuelven un Huevo de Colón, y no, no es eufemismo.
Es una idea seductora, esta creencia que somos ahora tan solo la semilla de lo que podríamos llegar a ser. Que tenemos dentro el poder de hacer cosas extraordinarias si tan solo pudiéramos liberarlo, es el tipo de material del que está hecho Flores para Algernon, o Limitless o la religión.
Lo que todo el mundo parece olvidar es que el potencial sin usanza se atrofia y muere. Conformarse con el “potencial” es la definición del fracaso.
“Tienes mucho potencial” Big deal, who doesn’t?
Lo que cambia el sentido de esa frase que a todos nos han dicho es la ambición. Creo que todos llevamos al ambicioso dentro, y es justo él quien se rehúsa a conformarse con ser un hobbyista con supuesto potencial.
Piensen en Da Vinci, el hombre del Renacimiento por excelencia:
“Fue un pintor italiano nativo de Florencia. Notable polímata (a la vez anatomista, arquitecto, artista, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista).”
Wikipedia
En la actualidad no sería más que el pintor interesado en la ciencia y otras disciplinas. El artista que publicó algunos poemas y textos filosóficos.
Por eso pongo cuestiono mi elección de carrera en todo momento, por eso me salí de la Universidad. No soporto pensar en el hecho que deba elegir una carrera y que todo en lo que realmente me intereso y me gusta sea apenas un hobbie, que no tenga la misma seriedad.
Si eligiera mi carrera basándoma solamente en interés y gusto, sería muy probable que no pudiera satisfacer mis expectativas de vida en cuanto a lujos. Por eso la filosofía, el dibujo, la fotografía, la música, el diseño, la literatura deben pasar a segundo plano. Y no es que hacer algo por una remuneración económica sea el máximo de importancia o valor, pero ya no es posible para las personas destacar y ser tomadas en serio en todos los ámbitos que desean.
Podría ser y hacer cualquier cosa, lo cual me quita la inspiración para hacer alguna. Nadie se puede quedar en el limbo del potencial, estamos exentos de la euforia de la incertidumbre, ya no podemos asombrarnos con lo que podríamos hacer, simplemente nos quedamos con un aburrido reconocimiento de los hechos.
Por eso tengo miedo. Temo no usar mi potencial, temo que se atrofie porque demoré demasiado decidiendo, cambiando de opinión, haciendo nada. Entre más tiempo pase, menos cosas voy a poder lograr, hasta que tenga que escoger como profesión “ninguna de las anteriores” porque no me molesté en llenar la casilla de cualquiera de las enlistadas cuando tuve la oportunidad.
Dijo Hume que la razón es esclava de las emociones.
Y hasta que no descubra el interruptor que pueda trascender los niveles de cognición para implementar en mi sistema límbico los estados emocionales que mi mente racional considera prudentes, seguiré aquí, quejándome en internet. Alguien debería pagarme por eso.

